Me espanta.
Tu tiempo
de devastación social,
Tu templo repleto
de gente vacua.
En cada sentido.
Penúltimo refugio.
Antesala virtual
de la desesperación.
En todo sentido.
Me fascinas, me espantas.


Las gotas en caída oblicua reconstruyen tu equívoco rostro fugaz, mientras te busco entre hojas arremolinadas en danza a sones caducos y me aferro a la angustia definitiva, al rastro sutil de tu eternamente imaginario perfume: Ensoñación que resume todo mi pasado inexistente, espanto de cualquier futuro.
